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Primero han de saber elegir amigos, de ahí la necesidad de que se desenvuelvan en el colegio con familias semejantes a la suya. Cuando llegan, a los estudios superiores, si hemos sabido educarles el gusto alternarán con gentes que hablen el mismo idioma. Se debe decir, que no se trata de “cenáculos cerrados”. Una vez, dos compañeras de Facultad, que hicieron una auténtica amistad, y se prolongó a lo largo del tiempo aunque una vivía en un barrio residencial y la otra en una vivienda muy modesta. Era su catadura humana lo que las unía.
Al llegar el momento, de empezar a buscar pareja en serio, igualmente hay que saber elegir el grupo. Lo lógico, es que se enamoren de alguien que traten y al que ven día a día desenvolverse en situaciones de normalidad. Se me dirá que estos tiempos que marco son una bonita teoría, pero que luego los hijos hacen los que les da la su voluntad. La respuesta más común, es que muchos padres que actúan de esta forma, y los hijos hacen también los que les da la gana, pero esa gana está bien orientada. ¿Qué dentro de ese planteamiento también se producen descalabros?; Igual que compruebo que todos los días hay lamentables accidentes de automóvil.
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